protect - lucha contra la explotación sexual infantil

Proyecto Protect

Proyecto Protect

Ojalá fuera una ficción

27 de noviembre 2012

Por Jaume Mor
Responsable de Prensa y Redes Sociales en Global Humanitaria

 

Telecinco ha emitido el primero de los dos capítulos de Hospital Central que se rodaron el pasado noviembre en Camboya. La precariedad de los niños que viven y trabajan en la calle en este país y cómo se investiga la pederastia cometida por extranjeros en Camboya protagonizan una de las tramas de la serie.

El personaje de Raquel (Begoña Maestre), médico del Hospital Central, ha llegado a Camboya por un proyecto de colaboración con la ONG Global Humanitaria. El motivo de su viaje es una campaña de vacunación y revisión médica para niños en la capital del país, Phnom Penh.

Ubicada en la sede de Global Humanitaria y junto a Sergio (Nacho Rubio), uno de los trabajadores de la entidad, Raquel ha conocido en la ficción una realidad que no tiene nada de ficticia: como la pobreza ha llevado a muchos niños a quedar excluidos de la sociedad y ser agredidos por extranjeros sin escrúpulos.

Con esta trama estamos intentando informar y denunciar lo que está ocurriendo en Camboya con la pederastia y que yo desconocía. Es increíble lo que ocurre, ver a señores adultos de la mano de niños en el Riverside, y la desfachatez de lo que ocurre a la vista de todos sin que pase nada”, explicó la actriz Begoña Maestre durante el rodaje.

Exclusión social y pederastia

Casos como el de Bourrey, el niño con el que Raquel siente una empatía especial, son comunes en las instituciones de acogida de Camboya. Hijos de familias numerosas, con apenas medios de subsistencia, la escolarización es un lujo que no queda al alcance de muchos de ellos. Están abocados a trabajar para conseguir algo de dinero para sus padres: mendigando, como guías turísticos, como vendedores ambulantes.

En países como Camboya, miles de niños y adolescentes viven en la calleen situación de exclusión social. Organizaciones locales estiman que entre 1.000 y 1.500 menores de edad viven en las calles de la capital, Phnom Penh, sin mantener vínculos familiares, y que entre 10.000 y 20.000 trabajan en la calle. Esta situación los hace muy vulnerables frente a explotadores sexuales y redes de prostitución.

Bourrey es un nombre ficticio, como Pok Veashna, pero sus historias son las vividas por niños reales. Unos extranjeros les contactaron, se hicieron pasar por sus amigos, les hicieron regalos. Lo que pretendían era crearles confianza, tener una base sobre la que asentar la agresión, y urdir una telaraña de dependencia económica que les obligase al silencio, a ellos y a sus familias, y a consentir cualquier forma de abuso sexual.

Con vuestro apoyo, Proyecto Protect ha conseguido prestar asistencia social y legal a cerca de 500 niños y niñas y ha investigado a sus explotadores, de más de 30 nacionalidades distintas. Si la intención del agresor era perpetuar el abuso, lo que hemos logrado es poner fn a esos 500 infiernos. La información y sensibilización a sus familias es básica para que dejen de ser víctimas, no vuelvan a serlo y puedan convertirse en adultos que convivan con lo que les ha sucedido.

Todos tenemos la responsabilidad de proteger a niños y niñas de la explotación sexual. Los gobiernos, las empresas y los ciudadanos que creemos en los derechos de la infancia. Queremos que estas agresiones a las niños se conviertan en insostenibles porque nadie más, con su silencio, pueda ampararlas. Y todos podemos hacer algo.

1 COMENTARIO

Excelente causa

valeria mtz // 30 noviembre 2012, 2:51h

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